viernes, 9 de abril de 2010

ZORRAS EN EL TÍBET


___- Joder, no sé cómo puedes vivir así...
___- Celebramos una fiesta el sábado... y hasta ayer aún había gente por aquí...
___- ¿Quién?
___- No sé, unos universitarios de mierda.
___- Ya... ¿Quieres que llame a alguien para que... ordene un poco esto?
___- No... Me gusta este ambiente poderoso y marchito.
___- Es un asco, Pierre.
___El estudio, un loft enorme en el centro de París, luminoso y plagado de lienzos, mesas, monitores, cajas de cartón y demás, nunca había estado tan desordenado; ni siquiera cuando el artista estuvo inmerso en una versión hiperrealista del Guernica, aderezada con vísceras y sangre de cerdos.
___Pierre cogió una botella de ginebra, limpió el interior de un vaso con sus dedos y se sirvió.
__- Son las once de la mañana...
___- Necesito lubricante, para el cerebro -contestó Pierre.
___- Necesitas algo más que eso, me temo.
___- ¿Qué quieres decir?
___- Que no veo nada interesante por aquí... y sólo te queda una semana.
___- Ah, eso... Todo controlado.
___- ¿Sí?, ¿qué tienes?
___- Tengo... una semana -sonrió.
___- Pierre... Tiene que ser algo nuevo. Expones en una semana, por favor...
___- Tengo unos grabados inéditos, nadie los ha...
___- No, no, no... Hemos publicitado el evento tildándolo de revolucionario, joder...
___- Eh, ya te dije lo que me parecían esos trípticos, ¿no? No es mi problema.
___- Sí es tu puto problema.
___Hubert se paseó hasta un sofá. Se sentó y estudió la estancia, desolado.
___- ¿Qué es eso? –preguntó.
___- Unos rodillos tibetanos o algo así. Me los trajo Alexa de... no sé dónde...
___- ¿Del Tíbet?
___- No, qué cojones... Esa imbécil sólo viaja a Nueva york.
___- ¿Te la sigues follando?
___- De vez en cuando... No sabes lo pesada que es la hija de puta...
___- Ya... Son chulos, ¿no?
___- Pse... Ocupan demasiado. Les sacaré unas fotos y me desharé de ellos... ¿Los quiereS?
___- No.
___- Bueno, voy a echarme un rato... Tú... puedes hacer lo que quieras, estás en tu casa, Hubert.
___- Pierre.
___- ¿Qué?
___- Espera...
___- ¿Qué?
___- La expo es importante. Hace un año que no vendes un cuadro.
___- ¿Y qué?
___- Pues que... ¿Por qué no haces una instalación de vídeo? Se lleva mucho ahora...
___- El vídeo es para maricones. Paso.
___- Se puede sacar una buena tajada con eso, ¿sabes?
___- Me da igual, yo pinto. Y al que no le guste que se joda.
___- Lo mismo dijiste con la escultura... Y nos fue de puta madre... Plasmaste la degeneración estética occidental como nadie...
___- Bah... Todo era mierda.
___- A mí me gusta.
___- Pues eso. Mierda.
___Hubert se levantó, ofendido. Se acercó a los rodillos.
Tocó uno.
___- Pues tú verás, pero el arte no es lo que era... y ahora se llevan los vídeos y performances. Y tengo un par de chavales que están pegando fuerte. El año que viene podrían ser ellos los que expongan en Hillies. Tú verás, Pierre: estás dentro o estás fuera...
___- Ya puestos, puedo crear un programa de televisión, con chicas haciendo el imbécil y gente contando sus miserias, ¿no?, ¿eso es lo que quieres?
___Hubert cogió su abrigo.
___- Guárdate el sarcasmo -contestó-. Me hago mayor, amigo... Tienes una semana. O te buscas a otro que te ría las gracias.
___Entró en el montacargas y pulsó el botón.
___Pierre se tiró al suelo. Y se quedó ahí, buscando la llave que abriera la puerta de la Inspiración.
___Miró a la nada durante siete horas.
___Se levantó, meó y cogió su agenda de chicas.
___Marcó el primer número de la lista:
___- ¿Adèle?... Soy Pierre... Sí... ¿Quieres hacer de modelo para una videoinstalación?... Puro arte, por supuesto...
___Una semana después “Zorras en el Tíbet” arrasaba en todo el mundo.


Puedes descargar el vídeo aquí.

Publicado originalmente en
Roncando en el Nostromo.