viernes, 9 de abril de 2010

SEMPER FIDELIS


___Un Patrol del ejército aparcó junto al jardín. Segundos después, un Cadillac negro, de lunas tintadas, paró en medio de la calle. El copiloto, vestido impecablemente de Armani, salió, echó un vistazo a la calle y abrió una de las puertas traseras.
___El teniente Douglas, de uniforme, salió del coche y se calzó unas gafas de sol, tratando de ocultar las ojeras. Hacía dos semanas que no conseguía dormir.
___Los tranquilizantes no le hacían efecto desde su paso por Afganistan.
___La puerta de casa se abrió de par en par. Una mujer negra, delgada, con aspecto de ama de casa, abrió horrorizada.
___- Tranquila, Señora Johnson-se apresuró a decir el teniente-. Soy Ian Douglas, teniente del Ejército de los Estados Unidos. Me acompaña el cabo Dawson, de paisano.
___- ¿Qué es lo que quieren?
___- Eh... ¿Podemos entrar?
___- Si buscan a mi hijo, no está en casa... Y no quiere saber nada de ustedes.
___- Ya... Bueno... Déjenos pasar, Señora... No me haga hacer una llamada y romperle la puta puerta.
___La Señora Johnson les dejó pasar hasta el salón. Los militares se sentaron: el teniente en el sofá, el cabo en una mecedora.
___- Verá... Su hijo...
___- Un poco de café nos vendría bien, ¿verdad, mi teniente? –dijo el cabo, mirando a la Señora Johnson.
___- Sí, por favor, Señora... Aunque, si no es mucha molestia, yo prefiero un té; el que sea, me es lo mismo. Es que no tomo café, ¿sabe? Desde que estuve en Nicaragua... en fin... Menuda mierda beben esos indígenas... Paradojas de la vida, ¿eh?
___Y sonrió.
___- No voy a servirles nada. Díganme a qué han venido a mi casa y márchense.
___- Lo cierto es que tenemos que hablar con su hijo.
___- Ray no vive aquí.
___El cabo abrió una carpetilla e hizo como si la leyera.
___- Sí, sabemos dónde vive, con quién folla, qué bebe, qué fuma y toda esa mierda, Señora Johnson... Y sabemos que lleva dos semanas aquí, viviendo con usted, su madre vegetal y cuatro gatos. La información es poder, Señora... y somos el puto Ejército.
___- ¡Cabo Dawson! –gritó el teniente, indignado.
___- Perdón, Señor.
___- A mí no, puto descerebrado... Pídele perdón a ella.
___- Perdón, Señora.
___El teniente se levanto y miró por la ventana: un día nublado, aunque la temperatura era más que aceptable, sobre todo para un hombre que había pasado los últimos diez años entre mosquitos y escorpiones.
___- Señora Johnson... ¿Qué sabe usted de las actividades especiales que Ray ha estado desarrollando para nosotros?
___- ¿Qué... Qué quiere decir? Mi hijo no ha torturado a nadie...
___- No, no... No me refiero a eso. Eso está bien, todos lo hacemos; son “códigos rojos”, ya sabe... Me refiero al proyecto “Semper fidelis”...
___- Sabemos que usted sabe algo, Señora –añadió el cabo Dawson-. Tenemos pinchado su teléfono.
___- Claro que lo sé. Nadie me dijo que fuera un secreto...
___- Pues lo es, Señora, lo es.
___- Ray se ha prestado para que prueben con él medicamentos especiales para soldados... a cambio, consigue días de permiso, ¿no? -dijo ella.
__- ¿Qué? –preguntó el teniente Douglas.
___- La diferencia con los demás candidatos es que él he acumulado sus días, en lugar de gastarlos. Por eso ha terminado el servicio... y no tiene que volver con ustedes, cosa que me parece muy bien...
___- ¿Pero qué mierda nos está soltando, Señora?
___El cabo revisó la carpetilla.
___- Ésta no sabe nada, Señor... Nada indica que...
___- Señora, siéntese. Y es una puta orden.
___La Señora Johnson, confundida, se sentó junto al viejo piano.
___- Verá, es cierto que Ray se presentó como voluntario... No lo hizo a cambio de días de permiso... sino para evitar que lo lincharan unos nazis que tenía por compañeros. Gracias al proyecto, que el Ejército desarrolla junto a diversas multinacionales tecnológicas y farmaceúticas... eeh... Todo confindencial, ya sabe... En fin... Resumiendo: hemos logrado introducir una potente bomba en el interior de su hijo. Ya lo he dicho.
___- ¿Qué? –preguntó la Señora Johnson, horrorizada.
___- Un bio-explosivo de novena generación.
___- Es todo un alarde de la ciencia –añadió el cabo.
___Los ojos de la Señora Johnson se inflaron de golpe.
___- Tranquila, no se preocupe. Lo tenemos todo bajo control.
___- Por eso estamos aquí, Señora.
___- Pero... Ray... Dios mío... ¿Cómo le van a quitar eso?
___El teniente y el cabo se miraron. La Señora Johnson cayó al suelo, de rodillas.
___- No va a ser fácil, Señora... pero... Haremos todo lo posible.
___- La bomba... Ay... ¿Qué potencia tiene?, ¿puede matarlo? –preguntó la Señora Johnson.
___- Eh... Sí, me temo... Es potente. A ver... ¿Sabe usted lo que les pasó a aquellos chinos? –empezó a explicar el cabo.
___- ¿Qué chinos?
___- ¿No le suena Hiroshima, Señora?
___- Eh...
___- Pues cien mil veces Hiroshima. Eso lleva su hijo encima.
___- Puede cargarse todo Corea... las dos Coreas, si hiciera falta... de un plumazo –añadió el teniente, moderadamente satisfecho.
___- Pero, entonces... él moriría también...
___- Sí, por eso no queremos utilizarlo... No somos monstruos. Usaremos... Perdón... Quiero decir que, si hiciera falta, usaríamos robots. Ésa es la segunda fase de la operación –dijo el cabo.
___- Cabo Dawson...
___- Sí, perdón... Esto no se lo puede contar a nadie, ¿vale?
___- Tienen que quitarle esa bomba, por favor...
___- Sí... Más que nada –dijo el teniente, mirando su reloj-, porque nuestros informes no son... favorables... al respecto de la estabilidad del...
___- Que puede explotar en cualquier momento –simplificó el cabo Dawson.
___- Oh, Dios Santo...
___- Tranquila, tranquila... Vamos a lo importante: ¿se está su hijo tomando la medicación?
___- Sí, claro... Aquí tengo los prospectos y demás... Él dijo que tenía que tomar esto para no... para no tener que volver a...
___La Señora Johnson abrió un cajón y le dio al cabo Dawson todo tipo de papeles.
___- Bien. Eso es bueno. La medicación es básicamente un coctel de relajantes y tranquilizantes. Si su corazón late de forma pausada, la bomba está segura... Nada de movimientos bruscos, ni esfuerzo físico, ni saltos, ni sustos, ni nada de eso, ¿capisci?...
___- Ray es un chico muy tranquilo... por los porros, ¿sabe? Está todo el día tumbado, escuchando música... Ay, Dios... Los porros, ¿no serán malos para...?
___- No, tranquila, Señora. Los porros están bien. Cuando vamos a África los fumamos a todas horas. Son de puta madre, ya le digo... ¿Y dónde cree que está Ray ahora?
___- Acaba de ir a la playa...
___- Bien. ¿Se da cuenta? Si usted colabora, todo es más sencillo, ¿verdad?
___- Sí... Por favor, sálvenle la vida...
___- Claro... La suya, y la nuestra.
___- Teniente...
___- Un segundo, cabo Dawson.
___El Teniente Douglas y la Señora Johnson se miraron. Reconoció en ella a todas las mujeres desesperadas que había visto a lo largo de su vida. Por un segundo, odió su trabajo, la falta de tacto y matar gente.
___- Señora... Su hijo es un desertor. Pero mientras yo esté al mando de todo este tinglado, no le pasará nada... Vamos, no voy a engañarla... Es posible que explote. No es probable. Pero es posible... ¿Entiende lo que le estoy diciendo?
___- Pero...
___- Ni pero, ni nada... Esto es como San Francisco: todos sabemos que algún día se irá a tomar por el culo, pero la gente no deja de ir allí, sobre todo los maricas.
___- Teniente –insistío el cabo Dawson.
___- ¿Qué cojones te pasa, Dawson? Estoy intentando consolar a una ciudadana estadounidense, ¡mierda puta!
___- Es que... Esto que está tomando el sujeto... hay un error, se han cruzado dos proyectos y...
___- ¿Qué pasa?
___- Que es la nueva "jalea real X", con un estimulante sintético experimental... para el proyecto "Supersoldado"...
___- ¿Y qué?
___- Pues que... está más puesto que Dios, Señor –añadió el cabo Dawson.


Puedes descargar el vídeo aquí.

Publicado originalmente en Roncando en el Nostromo.

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