viernes, 9 de abril de 2010

LA PUTA DE LOS MENDOZA


___Eduardo despertó cuando Massiel encendió la luz.
___- Perdona -dijo ella.
___Se estaba vistiendo. Él miró el reloj: eran casi las ocho de la mañana. Cerró los ojos, se giró y trató de dormirse de nuevo.
___- Cariño, tienen que venir a traer el nuevo televisor.
___- ¿Mmma qué hora?
___- No sé, a las diez... ¿Estarás en casa?
___Él no respondió. Ella se abrochó el sujetador y abrió el armario. Sonó el despertador. Ella lo detuvo rápidamente. Él se incorporó y fingió un bostezo.
___- Perdona, cielo, quédate en la cama -dijo ella.
___- ¿Por qué has madrugado tanto?
___- Será que estoy tensa...
___- ¿Por la entrevista?
___- No es una entrevista -río nerviosa-. Sólo quieren que diga cuatro bobadas...
___- ¿Tiene que ver con los...?
___- ¿El qué?
___- La... entrevista -dijo Eduardo, sin saber cómo llamarlo.
___- No, no está relacionado con los Mendoza. Nada está relacionado con los Mendoza.
___Él la miró.
___- No sé por qué te cuento nada -dijo ella, molesta.
___Y salió de la habitación.
___Eduardo ocultó su erección como pudo y entró en el baño.
___- ¿Quieres café? -preguntó ella desde el comedor.
___- No... Aún no. Luego bajaré al bar.
___- No sé por qué tienes que desayunar fuera, la verdad. No lo entiendo, Edu.
___- Me gusta leer el periódico... y escuchar qué dice la gente.
___- Es caro.
___- ¿Y qué? No nos falta de nada...
___- Ésa no es la cuestión.
___- Bueno, pues da igual, déjalo.
___Massiel apretó los labios, se levantó y dejo su taza, llena, junto al fregadero.
___- ¿Qué pasa ahora?
___- Que no se puede hablar contigo.
___Eduardo sonrió, estupefacto.
___- ¿Qué? -preguntó Massiel desafiante.
___- Que tiene huevos la cosa. Eres tú la que te has marchado en cuanto he nombrado a esos mafiosos.
___- No me jodas, Eduardo... No me jodas, que son las ocho de la mañana. Son mis clientes, ¿entiendes?
___- Mataron a una niña.
___Ella se acercó desconcertada y miró hacia el despacho, junto al salón.
___- Has estado... escuchando las cintas.
___- Sí. Las encontré por... casualidad -dijo él, sin convicción.
___- Son mis cosas.
___- No cambies de tema. Mataron a una niña... Dios, han matado a... a no sé cuánta gente...
___- Eso no es cierto, son acusaciones gratuitas...
___- Pe... pero... ¿cómo puedes decir eso? Reconocen abiertamente que la tiraron al río...
___- Son escuchas ilegales, Eduardo. No tienen validez como prueba...
___- Deja esa mierda de jerga... Estás defendiendo a unos...
___- Todo el mundo merece un juicio justo. Ése es mi trabajo.
___- Son asesinos.
___- Son los que hacen que puedas desayunar con tus amigos de mierda en el bar, en lugar de ponerte a buscar trabajo.
___Eduardo la miró, con rabia. Ella cogió su bolso, sus llaves, y abrió la puerta.
___- Feliz cumpleaños -y dio un portazo.
___Él entró al baño, se sentó en la taza y miró a la nada.
___Ella entró en el coche y arrancó. Buscó en el bolso un paquete de cigarrillos y, aunque no le gustaba fumar en ayunas, encendió uno.
___Pulsó el mando que levantaba la puerta del garaje, detuvo el cd y sintonizó la radio: mal tiempo, sorteo de la lotería, siempre lo mismo.
___Arrancó, salió de garaje y frenó en seco.
___Una anciana, con un carrito de la compra lleno de basura cayó al suelo. Massiel salió del coche y se acercó a ella.
___- Perdone, perdone... ¿Está usted bien? -preguntó nerviosa, mientras ayudaba a la mujer a levantarse.
___- Dame la mano hija.
___Massiel lo hizo. Sintió un escalofrío.
___- No le ha pasado nada, ¿verdad?
___La vieja apretó su mano, tratando de retenerla.
___- Tengo... Tengo prisa... ¿necesita... algo?
___Massiel consiguió alejarse, se dirigió al coche, cogió el bolso y sacó la cartera.
___- Espere, deje que la ayude...
___Le ofreció un par de billetes.
___- ¡No quiero tu sucio dinero! –escupió la mujer.
___Massiel, ofendida, entró en el coche y arrancó de nuevo. La mujer abrió la puerta.
___- Sé quién eres...
___- ¿Cómo? -preguntó Massiel, paralizada.
___- Eres la puta de los Mendoza.
___- ¿Qué?
___- Abogada hija de perra. Ellos se comen la ciudad... y tú... Tú les limpias el terreno...
___- Perdone... No...
___- Escucha bien: se te acabó la dicha... Te maldigo, en nombre de la sangre derramada... En nombre de Aquél... Miente... y te reunirás con Él en el Infierno. Una mentira más, aunque sólo sea de pensamiento, y perecerás...
___Massiel empujó a la anciana, que volvió maldecir, riendo, desde el suelo, con los ojos en blanco.

___Llegó a la oficina. Se sentó en su despacho y abrió una carpeta.
___Alguien toco la puerta. Levantó la mirada. Era Juan Pérez.
___- Buenos días, princesa –saludó sonriendo.
___- No tengo el día para tonterías, Juan...
___- Perdona cariño, pero llegas tarde...
___- Lo sé, lo sé... He tenido una mañana horrible...
___- Han llegado los técnicos.
___- Oh, bien... ¿Dónde van a...?
___- En el salón pequeño. Están colocando una mampara verde. Van a hacer una croma, o algo así, para simular que estás en plató.
___Massiel no entendió nada.
___- Tú no te preocupes.
___- No me preocupo.
___- Las preguntas están pactadas. No van a tocar a los Mendoza, sólo quieren preguntar a una abogada de elite sobre el nuevo plan de justicia laboral.
___- Ese plan es basura.
___- Ya. Pero no es eso lo que tienes que decir -dijo Juan, muy serio.
___- Es injusto con los desfavorecidos.
___- Lo sabemos, pero... hay presiones. Tienes que...
___- Tal y como está... no vale. Es inútil.
___- Se está aprobando, y necesitan un empujón para zanjar el tema. Por eso te quieren a ti en antena.
___- Pero... hemos preparado siete rectificaciones a la ley. Tú mismo propusiste...
___- Massiel. No discutas.
___Massiel suspiró.
___- ¿Me da tiempo a hacer una llamada?
___Juan miró su reloj.
___- Tienes dos minutos.
___Y desapareció. Massiel pulsó un par de teclas en el teléfono.
___- ¿Diga?
___- Edu...
___- Massi... Siento lo...
___- No, atiende... Tengo ahora la entrevista y no... no puedo entretenerme... Era sólo para decirte que siento lo de esta mañana...
___- Ha sido culpa mía, cariño, yo...
___- No, escucha... Voy a dejar este trabajo. Tenemos más de lo que podemos gastar y... tienes razón... No me hice abogada para defender a asesinos.
___- Mi amor...
___- Sólo quería decirte esto... y... y feliz cumpleaños.
___- Gracias. ¿Iremos a cenar esta noche?
___- Claro.
___- Oye...
___- Dime...
___- ¿En que canal sales? -preguntó Eduardo, riendo.
___- No te lo digo, que me da vergüenza...
___- Es en TVN, ¿verdad?
___Ella rió.
___- Te quiero -dijo él.
___- Y yo a ti.


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Publicado originalmente en Roncando en el Nostromo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es de los buenos este.

Anónimo dijo...

El mejor es éste.

Rasputín dijo...

!!!!!!!!!!!!!!!!